Salida

Salida

En el flow de la vida,
hay que ponerse los zapatos de colores,
pensar en los pasos y no querer correr cuando no se tiene energía para caminar.
Un día aquí y otro día allá,
dejarse llevar como el agua.
Y si hay, por ejemplo, una calle sin salida, no pelearse con ella.

¿Quién lo imaginaría?

Se intentaría brincar la barrera, el muro, pedir ayuda o simplemente devolverse.

De vuelta, el trazo se ve diferente, aunque es la misma calle, con las señales que probablemente se dejaron de lado, los huecos y los edificios con sus colores.

Íbamos muy rápido y omitimos todo eso.

Hay que creer que, incluso si no se tiene un mapa o un GPS, por inteligencia y sentido común se puede encontrar una salida.